::: El anillo :::
Intentando en vano realizar un orden a mi habitación, me encontré desempolvando algunos anillos de plata que guardo en una cajita cerca de mi altar personal. Y ahí estaba él, un anillito lleno de polvo delgadísimo y con un tallado muy simple, tiene el grosor de una argolla de matrimonio pero tan delgado que pareciera de fanatasía o alpaca. Mientras intento limpiarle voy recordando el momento en que lo obtuve y aquel extraño personaje que me lo obsequió hace ya un año.
Era octubre o noviembre, llegaba tipo 19:30hrs a la estación de metro Bellas Artes y esperaba a mi galán de turno con el cual habiamos quedado en aquel lugar luego de su salida del trabajo. Yo leía algo sobre magia mientras aguardaba un tanto nerviosa al chico aquel. Sentada, absorta en mi libro no me di cuenta de que alguién se sentaba a mi lado, hasta que habló...Me saludó y aceveró: "Puedo sentarme aquí??, no te da miedo no???", yo le miré un tanto ida y le sonreí mientras le decía: " Clario que puedes sentarte y no te preocupes no tengo miedo".
Aquella persona era un hombre de unos 50 años tal vez un poco menos, llevaba barba y un chaleco azul piedra, su rostro estaba ajado por una vida con pocos lujos y su cuerpo parecía fragil por lo delgado y anguloso de su conformación. Me preguntó mi nombre y hablaba sobre que él venía de otro mundo que estaba aquí por alguna razón, yo le respondía cordialmente y proseguía mi lectura. Él me peguntó si le compraba un anillo mientras me mostraba 16 anilos de plata de igual forma pero diferente tamaño. Yo respondí que no llevaba dinero en ese momento cosa que era cierta y que no podría comprarle nada. Aquel personaje ante mi negativa se marchó. Al cabo de nos minutos volvió a sentarse a mi lado y vi sus ojos...Tenía los ojos más azules que yo había visto en mi vida eran profundos y dejaban ver algo que nunca pude explicarme, tal vez paz no lo se... Preguntó si quería ir con él a tomar un café a la esquina, yo sonreí nuevamente y me negué a su oferta porque esperaba al chico en cuestión. Él comentó que si aquel chico era mi novio, yo le respondí que no con la cabeza, pero que eramos amigos con un poco más de ventaja. Sacó de su bolsa un anillo y me dijo pruebalo, yo lo tomé y me calzaba perfecto, "Quédatelo, te lo regalo", se despidió con un beso en la mejilla y se fue a ofrecerle a otros su mercadería. Justo en ese momento aparece mi amigo desde el metro con pan y pasteles para la once en su casa. Yo lo saludo y le comento que me encontré con ese personaje, él me pide que se lo muestre pero ya había desaparecido como si la tierra lo hubiese tragado... entonces le sonreí a mi amigo y le mostré mi anillo argumentando que me lo había dado Dios que vino a conversar conmigo...
...Que loco no???
::: la mano ortopédica :::
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