junio 08, 2007

::: Ne me quite pas :::

El invierno se cuela por mi ventana este anochecer en Santiago de Chile, escucho NE ME QUITTE PAS de Jacques Brel, aquel cantante frances de la época de mis padres que fue reinventado para mi por mi amado Jean-Francois Brecq...


Ahuyento el desgaste emocional de mi semana que se hizo larga y opaca intentando convencer a mi amor que yo soy real y que estoy esperando por sus palabras. Las canciones siguen apareciendo sin importar el orden La mer, Le diable, Je t’aime, Marieke, la que Brel quiera cantarme, y se va alternando con Barbara que me habla de Letanies puor un retour.

Comprendo el corazón de Jac
ques Brel, que me canta y me dice: “No me dejes, es necesario olvidar, todo puede olvidarse. Olvidar el tiempo de los malentendidos y el tiempo perdido, saber cómo olvidar esas horas que matan a veces a causa de tantas preguntas el corazón de la felicidad. No me dejes, yo te ofreceré perlas de lluvia, traídas del país donde no llueve, araré la tierra, hasta después de mi muerte, para cubrir tu cuerpo de oro y de luz, haré un reino en donde el amor será el rey, en donde el amor será la ley, en donde tú serás mi reina, no me dejes”.

Miro la fotografía de mi amor... “Yo inventaré palabras sin sentido que tú comprenderás, yo te hablaré de esos amantes que hemos visto dos veces con sus corazones entrelazados, yo te contaré la historia de ese rey que murió por no haber podido encontrarte, no me dejes”.

Conmovido jacques, al ver mis ojos tristes, me susurra: “No me dejes, ese rey se ha visto seguido restablecer el fuego del antiguo volcán que se creía apagado, parece que hay tierras quemadas que dan más trigo que un mejor abril y cuando llega la noche, para que un cielo se inflame, el rojo y el negro no se casan”.

Sigo escuchándolo, y así continúa, casi hablándome con la canción: “No me dejes, ya no voy a llorar más, me esconderé para verte bailar y sonreír, y para escucharte cantar y después reír. Déjame volverme la sombra de tu sombra, la sombra de tu mano, la sombra de tu perro, no me dejes”.

Mis ojos están nublados. He atravesado la geografía desde Santiago a Rennes. Gracias a la música que tú me has mostrado, mis dedos pulsan teclas intentando ordenar mis sentimientos, mis ganas locas de volar a tu lado, de golpearte con mis besos, de enredarme en tu cabello, de sumergirme entre tus barzos, de embriagarme en el placer de tu sexo, de cuidar el sueño de tus ojos y dibujar en el aire juntos todo lo que soñamos ayer...

Y Jacques Brel se ha quedado para siempre pululando en la brisa que roza tu rostro y el mio...




JACQUES BREL

" Ne me quite pas "

Ne me quite pas
Il faut oublier
Tout peut s'oublier
Qui s'enfuit déjà
Oublier le temps
Des malentendus
Et le temps perdu
A savoir comment
Oublier ces heures
Qui tuaient parfois
A coups de pourquoi
Le coeur du bonheure
Ne me quite pas
Ne me quite pas
Ne me quite pas
Ne me quite pas

Moi je t'offrirai
Des perles de pluie
Venues de pays
Où il ne pleut pas
Je creuserai la terre
Jusqu'après ma mort
Pour couvrir ton corps
D'or et de lumière
Je ferai un domaine
Où l'amour sera roi
Où l'amour sera loi
Où tu seras reine
Ne me quite pas
Ne me quite pas
Ne me quite pas
Ne me quite pas
Ne me quite pas

Je t'inventerai
Des mots insensés
Que tu comprendras
Je te parlerai
De ces amants-là
Qui ont vue deux fois
Leurs coeurs s'embraser
Je te raconterai
L'histoire de ce roi
Mort de n'avoir pas
Pu te rencontrer
Ne me quite pas
Ne me quite pas
Ne me quite pas
Ne me quite pas

On a vu souvent
Rejaillir le feu
De l'ancien volcan
Qu'on croyait trop vieux
Il est paraît-il
Des terres brûlées
Donnant plus de blé
Qu'un meilleur avril
Et quand vient le soir
Pour qu'un ciel flamboie
Le rouge et le noir
Ne s'épousent-ils pas
Ne me quite pas
Ne me quite pas
Ne me quite pas
Ne me quite pas
Ne me quite pas

Je ne vais plus pleurer
Je ne vais plus parler
Je me cacherai là
A te regarder
Danser et sourire
Et à t'écouter
Chanter et puis rire
Laisse-moi devenir
L'ombre de ton ombre
L'ombre de ta main
L'ombre de ton chien
Ne me quite pas
Ne me quite pas
Ne me quite pas
Ne me quite pas



::: La mano ortopédica:::

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